Años han pasado desde que Samsung afirmara que trabajaba en un sistema de pantalla plegable que transformaría los móviles en tablets como el que abre una cartera. Sin dobles pantallas y con continuidad de imagen. Tras rumores de posibles prototipos, de bisagras invisibles y preguntas en el aire, el gigante tecnológico por fin ha dado una fecha: 2018 será el año en el que las pantallas plegables y flexibles llegarán a nuestros bolsillos, con tecnología OLED incluida.

Así lo ha afirmado en el informe sobre resultados del cuarto trimestre de 2017, que se ha hecho público este miércoles y en el que se detalla que la compañía surcoreana obtuvo el año pasado un beneficio neto de 31.670 millones de euros, un 85% de aumento con respecto al anterior ejercicio. Los chips han sido su producto estrella, pero planean que las nuevas pantallas OLED plegables sean el relevo. «La compañía espera que la tecnología OLED se convierta en un panel principal en la industria de los teléfonos inteligentes y reforzará sus competencias en nuevas aplicaciones tales como pantallas plegables, automotrices y de TI», han afirmado en un comunicado.
Esta apuesta por la telefonía móvil puede estar influida por la disminución de los beneficios de este segmento para la compañía debido a los costes de comercialización: los envíos totales de teléfonos inteligentes disminuyeron, aunque mantuvieron el tipo gracias a modelos tan emblemáticos como el Galaxy Note 8, que vio aumentar sus ventas en el último trimestre. Además, la firma espera un buen arranque de año gracias a las ventas del Galaxy S9, que se presentará en febrero durante el Mobile World Congress de Barcelona.

Por otro lado, Samsung pone la vista en la inteligencia artificial y el desarrollo de su asistente de voz Bixby, que también llegará a los electrodomésticos inteligentes. También buscará las ventas aterrizando en el 8K y en el Micro LED con sus televisiones. Muchos retos por delante para la marca que busca hacerle sombra a Apple y sus iPhones.