«Antes del gran Big Bang no había nada». Esa sería la respuesta breve.

Así comenzó explicando Stephen Hawking los orígenes del universo a Neil deGrasse Tyson en el programa StarTalk de National Geographic.

La gran pregunta sobre la existencia del universo no puede tener una respuesta tan sencilla.

Antes del tiempo había tiempo

«La condición de los límites del universo es que no tiene límites», complejizó Hawking después la respuesta a deGrasse Tyson.

En otras palabras, no se puede hablar de un momento en el que el tiempo empezó porque el tiempo siempre estuvo ahí. Aunque era diferente.

Partiendo de la teoría general de la relatividad de Einstein, y adoptando un enfoque euclidiano de la gravedad cuántica, Stephen Hawking propuso una explicación que separa la noción de tiempo real de la noción de tiempo imaginario. Un concepto que parece de ciencia ficción y que, de hecho, fue introducido en la serie Doctor Who.

Si vemos el tiempo real como una línea horizontal en la que a la derecha está el futuro y a la izquierda el pasado, este tiempo imaginario sería una línea vertical. Es imaginario porque no es el tiempo que experimentamos normalmente, pero en cierto sentido es tan real como lo que llamamos tiempo real.

Por la teoría general de la relatividad sabemos que el espacio y el tiempo forman un mismo continuo, que no es plano sino curvo debido a la energía y la materia que contiene.

Si se sustituye en el modelo euclidiano el tiempo real por el imaginario, que se comporta como una cuarta dirección del espacio, toda la historia del universo puede verse como una superficie curva de cuatro dimensiones. Como la superficie de la Tierra pero con dos dimensiones más.

La superficie de la Tierra es finita, pero no tiene bordes ni límites. Uno puede dar la vuelta al mundo y no se cae para afuera, más allá de lo que digan los tierraplanistas.

El problema del Big Bang

Stephen Hawking ha explicado antes su postulado de que el universo necesariamente tiene que haber tenido un origen, que se ubica aproximadamente hace 15 mil millones de años.

«Tiene que haber un principio» asegura en una de sus conferencias, «o de lo contrario el universo estaría en un estado de completo desorden, y todo tendría la misma temperatura. En un universo infinito y perpetuo toda línea de visión terminaría en la superficie de una estrella. Esto significaría que el cielo nocturno sería tan luminoso como la superficie del sol. La única explicación para que esto no suceda es que, por alguna razón, las estrellas no brillaron antes de determinado momento».

En el Big Bang, explica Hawking, tiene que haber ocurrido lo que se llama una singularidad. Un evento en el que las leyes de la física se rompen.

Y es por eso que el asunto de lo que había antes del Big Bang representa un gran problema para la ciencia. Las leyes de la física que conocemos no están determinadas ni dependen de nada que haya ocurrido antes. Los eventos antes del Big Bang no tienen una consecuencia observacional, y no están definidos porque no hay forma de medirlos.