No pinta un buen panorama para la compañía de filmación GoPro. Este lunes se hacía público que la empresa dejaría de fabricar drones tras lanzar un único prototipo al mercado, llamado «Karma». Tras los resultados del cuarto trimestre de 2017, donde los beneficios serán de apenas 340 millones de dólares, solo 10 millones más de los obtenidos en el trimestre anterior, GoPro ha decidido desmantelar su sección de drones.

Como consecuencia, la empresa despedirá a 254 empleados, quedándose en 1.000, lo que supone el 20% de la plantilla. Desde GoPro afirman que el mercado de drones es «extremadamente competitivo» y que las nuevas regulaciones que están siendo discutidas en Europa y Estados Unidos, a las que han calificado de «hostiles» y que aseguran que reducirán el mercado total del sector de manera significativa.

«Estos factores hacen que el mercado aéreo sea insostenible, y GoPro saldrá de éste después de vender su inventario restante», ha dicho la empresa en un comunicado, en el que también se afirma que la compañía «continuará brindando servicio y asistencia a los clientes de Karma».

Posible venta de GoPro
Horas después de que se hiciese pública la noticia, Nick Woodman, fundador y CEO de GoPro, era entrevistado en el canal CNBC para abordar los despidos y los recortes de salario, entre ellos, el suyo propio. La situación es tan crítica, que Woodman ha asegurado que se plantea la venta o asociación con otra compañía, aunque planea seguir siendo independiente.

«Si hay oportunidades para que nos unamos con una empresa matriz más grande para escalar aún más, es algo que consideraríamos», ha asegurado el CEo a la CNBC.

Las acciones de GoPro cayeron un 30% después de que la compañía anunciara que estaba cerrando su división de drones. «Los mercados no están castigando», ha lamentado Woodman, que ha marcado la segunda mitad del 2018 para conseguir rentabilidad.