Noticias de Venezuela Audio revela que, entre las 11:15 y las 11:42 de la mañana del 15 de enero, el piloto rebelde y su grupo negociaron su rendición con el militar a cargo de la captura. Dos horas más tarde, sus cadáveres llegaron a la morgue de Caracas, todos con disparos en la cabeza.

Una radiotransmisión entre los cuerpos policiales de Venezuela que participaron la mañana del 15 de enero en el operativo de captura del piloto alzado Óscar Pérez y seis de sus compañeros confirma que los rebeldes fueron capturados con vida, luego de negociar su entrega con el comandante de la operación, el mayor de la Guardia Nacional Rafael Bastardo.

Sin embargo, dos horas después de estas comunicaciones, Pérez y las seis personas que le acompañaban ingresaron muertas en la morgue de Caracas. La causa de muerte de los siete fue un disparo en la cabeza, según mostraron las actas de defunción entregadas a sus familiares. Todo parece indicar que fueron ejecutados cuando ya estaban rendidos.

Óscar Pérez, de 36 años, era inspector y piloto de la policía científica de Venezuela. En junio de 2017, lanzó granadas sonoras desde un helicóptero de la policía sobre la sede del Tribunal Supremo de Justicia y llamó a la rebelión contra el gobierno de Nicolás Maduro. Desde entonces, las fuerzas de seguridad lo buscaban para apresarlo y el 15 de enero dieron con su escondite, gracias a una delación.

El operativo para lograr su captura comenzó entre las 4:00 y las 4:30 de la madrugada del día 15. El audio filtrado a Univision Noticias por fuentes policiales ligadas a la operación fue grabado entre las 11:15 y las 11:42 de la mañana de ese mismo día y tiene una duración de 17 minutos. Ya a esa hora las fuerzas de seguridad habían tomado el control de la casa –ubicada en la zona montañosa de El Junquito, a unas 15 millas de Caracas– donde se escondían Pérez, cinco de sus compañeros alzados y la esposa de uno de ellos.

Durante los cinco primeros minutos de comunicaciones, quienes participan en la conversación reiteran la orden de no disparar e informan en 10 oportunidades que tienen pleno control de la situación y que negocian con los rebeldes, cara a cara, su rendición.

El mayor de la Guardia Nacional Rafael Bastardo, comandante de la Fuerza de Acciones Especiales (FAES) de la PNB, lideraba las acciones. En el segundo 00:49 del audio, el mayor se identifica de manera escueta e informa que está ubicado en las afueras de la casa: “Mayor Bastardo, desde afuera”, dice.

En la Operación Gedeón, como la llamó el gobierno venezolano, se utilizaron una tanqueta, dos blindados y un helicóptero, además de lazacohetes rusos RPG.

A partir del minuto 2:29, Bastardo y los hombres que le acompañan utilizaron las siguientes frases para describir la situación: “Se está negociando, nadie dispara. Hay cuatro comandos adentro y los demás estamos en toda la entrada, nadie dispara”. “Nadie dispara, nadie. Ni los que estamos aquí en la casa, nadie dispara, nadie. Esto es una entrega”. “Nadie dispara que estamos en el momento más difícil porque tienen una granada y estamos aquí dentro de la casa. Estamos frente a frente, aquí nos podemos morir todos”.

En ese momento, la casa se encontraba rodeada por unos 500 hombres de cuatro cuerpos de seguridad –la Fuerza de Acciones Especiales (FAES), uno de los grupos tácticos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB); la Guardia Nacional Bolivariana (GNB); la Dirección General de Contra Inteligencia Militar (DGCIM); y el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin)– además de grupos parapoliciales al servicio del gobierno, conocidos en Venezuela como ‘colectivos’.

Los funcionarios, armados con fusiles, 20 cohetes rusos RPG, un tanque y dos blindados, continuaban disparando contra la casa a pesar de las órdenes dadas insistentemente por radio. En ningún momento de la grabación se habla de un enfrentamiento con Pérez y su grupo, ni se reportan disparos de su parte en ese lapso de tiempo. Tampoco mencionan que alguno de los sospechosos hubiese fallecido como consecuencia del ataque a la casa.

A partir del minuto 4:33 de la grabación obtenida por Univision, oficiales que participan en las comunicaciones identidican al mayor Bastardo con el código de Alfa 6 y describen las negociaciones en los siguientes términos: “Hay una negociación con Alfa 6 (mayor Bastardo), hay una negociación con Alfa 6, nadie dispara. Alfa 6, se están entregando a Alfa 6”. “El ciudadano Alfa 6 mantiene negociación con los cinco-ocho (sospechosos). Nadie dispara, nadie dispara”. “Ya tomada, ya tomada la vivienda. Ya tomada la vivienda por los compañeros. Transmitiendo todo a la superioridad que es lo que hay en la vivienda”.

Casi tres horas después de las conversaciones reflejadas en la grabación, todos los rebeldes estaban muertos: Óscar Pérez, inspector de policía y piloto; José Alejandro Díaz Pimentel, exfuncionario de la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim); Abraham Israel Agostini, comerciante y exfuncionario de la policía del estado Aragua; Abraham Lugo, exfuncionario de la Guardia Nacional; Jairo Lugo, exfuncionario de la Guardia Nacional y hermano de Abraham; Lisbeth Ramírez, esposa de Jairo Lugo; y Daniel Soto, estudiante de periodismo.

Familiares y activistas de derechos humanos pedían a las puertas de la morgue de Caracas que los cuerpos de los rebeldes muertos fueran entregados a los familiares.

Los siete cadáveres llegaron aproximadamente a las 2:00 de la tarde a la morgue de Caracas, ubicada a más de una hora por carretera del lugar del suceso. Las actas de defunción entregadas a sus familiares tres días más tarde señalan que la causa de muerte en todos los casos fue un disparo en la cabeza: “traumatismo craneoencefálico severo, herida por arma de fuego disparada en la cabeza”, dicen literalmente los documentos. Esas actas forman parte del sumario de la investigación que está realizando la Asamblea Nacional de Venezuela, de mayoría opositoria, sobre los eventos del día 15 de enero.

El gobierno venezolano tardó 24 horas en confirmar la muerte de Pérez y su grupo, y en ofrecer información oficial acerca de la operación.

Antes de que las fuerzas de seguridad allanaran su escondite, Óscar Pérez y sus acompañantes grabaron una veintena de mensajes de video y audio que distribuyeron de inmediato a través de sus cuentas de Twitter e Instagram o enviaron a sus familiares a través de la red social Whatsapp, en los que describían el estado de sitio.

“Aquí nos encontramos en la carretera nueva de El Junquito. Estamos negociando. No queremos hacer frente a los funcionarios”, dijo Pérez en el primero de 14 videos, grabado a 6:46 de la mañana.

En los videos siguientes, Pérez reconocía que estaban rodeados y manifestó su intención de entregarse a las autoridades junto a sus acompañantes, luego de exigir algunas garantías para su vida, como la presencia de fiscales y periodistas.

En sus últimos mensajes, publicados a las 9:25 de la mañana, Pérez describe con el rostro ensangrentado que los ataques contra la casa arreciaron y que algunos de sus compañeros se encontraban heridos. “Nos están disparando con lanzagranadas, francotiradores, dijimos que nos íbamos a entregar y no quieren dejar que nos entreguemos, nos quieren asesinar”, decía.

Durante la Operación Gedeón, bautizada así por el gobierno venezolano, también murieron dos policías –Heiker Vásquez y Nelson Chirinos Cruz– y otros seis sufrieron heridas de bala durante un supuesto enfrentamiento con los rebeldes que habría ocurrido a primeras horas de la mañana.