El imperio siempre ha jugado fuerte. Armas de todo tipo tiene. En años recientes tenemos los ejemplos de Irak y Libia. A Siria no le ha hecho más daño porque está Rusia de por medio, aunque si cuantificamos lo que ha arrasado del territorio sirio y los daños hechos a la población civil de esa nación, pues hay que aborrecer a Estados Unidos que no tiene compasión de lo que ellos llaman “daños colaterales”.
Este particular momento ha conjugado la mente criminal de Trump y el rastacuerismo de algunos personajes de la política continental, que son varios: Santos, Macri, Temer, Kucszinsky, Peña Nieto. Estos se escudan en dos temas que ya son clichosos: la “recuperación de la bendita democracia” (al estilo gringo) y la “violación de los derechos humanos” (siendo que en Colombia, Argentina, Brasil, Perú y México -¡ay México- si algo se viola cotidianamente, son los derechos humanos).

Desde hace 18 años la batería súper pesada gringa se enfiló contra Venezuela y Chávez. Presidentes y secretarios generales de cualquier organismo, la CIA, el Pentágono, el Comando Sur, subsecretarios de Estado y agreguemos la OEA. Estados Unidos se ha rasgado las vestiduras para hacer que la revolución bolivariana explote en mil pedazos. El imperio juró que con la desaparición física del comandante venía el RIP para nuestra patria. No ocurrió ni ocurrirá.

Rex Tillerson, es decir, la Exxon Mobil, se encuentra de gira por la región. Entrará por la puerta grande a México, Argentina, Perú, Colombia y Jamaica, con la anuencia de sus mandatarios. Los perritos falderos le rendirán pleitesía, sobre todo para que se aprieten las tuercas a Venezuela. En esta gira, el Secretario de Estado gringo ha instigado abiertamente contra nuestro país y utilizado proclamas para que Maduro se vaya o lo vayan, lo cual expresa sin ningún prurito.

Lo que no procesa Tillerson -porque los gringos menosprecian a los pueblos y nos siguen viendo como “su patio trasero”- es que este es un pueblo bravío y guerrero. Ya Chávez nos insufló de patriotismo, sabemos de dónde venimos y quiénes fueron nuestros libertadores. E igual que calibramos el peso del vocablo soberanía. Así que no hay novedad en las palabras de Tillerson. Sí sabemos lo que pesan las amenazas del imperio y estamos preparados para defender la patria de Bolívar.