Beltrán Haddad.- No tiene una explicación racional, ni tampoco desde los costes de producción, que doce huevos cuesten medio millón de bolívares, que un kilo de queso blanco lo vendan por dos millones ochocientos mil o más y que pagues por 6 plátanos el precio equivalente a un salario mínimo. El aumento desproporcionado de precios de los alimentos es empobrecedor y contra esa acción criminal debemos protestar porque es quizá la más perversa de las manifestaciones diarias de una guerra que sí es económica, por más que quieran negarla.

Todos podemos protestar en este país y nadie puede impedirnos ese derecho; por el contrario, debemos ejercerlo, sin temor alguno, cuando existan razones justas para ello. Hoy nos asiste la razón para protestar contra los formadores de esos precios que están llevando al empobrecimiento de la clase media y los grandes sectores populares.

Aunque parezca una paradoja, en este momento la pelea no es contra el Gobierno sino contra un sector poderoso que produce, fabrica, importa, acopia, transporta, distribuye y comercializa los alimentos que consume el pueblo venezolano, pero que hoy está convertido en un grupo de empresarios especuladores y conspiradores que buscan con sus propias acciones no sólo el provecho injusto y la toma del poder político, sino estimular la intervención imperial y de gobiernos enemigos contra Venezuela.

Esos empresarios están utilizando sus armas del mercado para empujar a los venezolanos hacia los caminos del hambre porque no pudieron a través de sus partidos políticos tumbar a Chávez y no han podido con Maduro. Son los mismos empresarios y sus partidos de oposición bifronte: por un lado piden respeto a los derechos humanos, pero al mismo tiempo con su protesta nos impiden transitar libremente e incendian a seres humanos como incendiar vehículos, centros de salud, de nutrición y de enseñanza. Ahora la protesta del pueblo será contra los empresarios hambreadores porque la gente ya está cansada de ese día a día de aumentos escandalosos e inhumanos de precios, de la manipulación de la información, de la infamia en el exterior, del chantaje opositor y de ese odio hacia el diferente a ellos. Contra esos empresarios que subversivamente aumentan los precios y organizan de manera perversa la escasez, va la protesta. Al gobierno le queda la acción decisiva de hacer lo que tiene que hacer en protección del pueblo.

Beltrán Haddad

Abogado