Roberto Malaver.- Cinthya Machado Zuloaga acaba de llegar de Londres. Me trajo un regalo que está sobre la mesa. “Lo abres después”- me dice. Sonríe y abre su cartera Prada y saca su mini-laptop. Y dice: “Mi padre también abandonó el país. Pero no por fuga de cerebro, sino más bien porque no soporta pasar el mes de abril aquí en Caracas. “Ese es un mes chavista, Cinthya, y sobre todo, me voy porque me da vergüenza esa cuerda de opositores que no fueron capaces de soportar más de 47 horas en el poder”. Así me dijo, “y se fue triste, solitario y final”.

El mesonero se acerca con las dos tazas de café y se frena cuando la ve. “Buenos días, princesa. Qué bueno verla por aquí, para que con su belleza alumbre tanta oscuridad que hay en este país”. Ella sonríe y él coloca las dos tazas sobre la mesa. La ve otra vez y mueve la cabeza en señal de que no puede ser que haya una mujer así tan bonita en el mundo. Y se marcha.

Y dice Cinthya: “Lo de la Cumbre de las Américas y el grupo de Lima y el presidente Kuczynski es una obra de teatro genial. Nunca imaginó Vargas Llosa que su libro La ciudad y los perros, lo iban a recordar tanto en Perú ahora, cuando los perritos, a buen decir del corrupto presidente salidor, estarán moviéndole la colita a Marco Rubio, porque el amo no viene, ya que prefiere una invasión a una visita, eso es muy pacifico, andar visitando países que ni sabe dónde quedan.

Y la verdad es que a Vargas Llosa no le va bien con la política, apoyó a Kuczynski y después, cuando liberó a Fujimori para quedarse unos días más en el poder, Vargas Llosa escribió una nota en El País diciéndole de todo, y ahora, cuando lo sacan por corrupto, solo nos queda su maravillosa frase que dijo en la universidad de Princeton: “Estados Unidos no invierte mucho tiempo en América Latina pues es como un perro simpático que está durmiendo en la alfombrita y no genera ningún problema”.

Y termina diciendo: “Ahora ni Maduro ni Trump estarán en la Cumbre, lo que quiere decir que esa Cumbre se vino abajo, solo Vargas Llosa debe estar contentísimo, porque en su ciudad, Lima, están los perros simpáticos de los que habló Kuczynski, esperando para mover la colita en la alfombrita”.

Roberto Malaver

@RobertoMalaver