Luis Britto García.-  ¿Antes de que alguien los midiera, existían los instantes?

¿O será que mueren apenas los medimos?

¿O cuando nos miden morimos?

¿Si hay una última hora, qué la distinguirá de la primera?

¿Si son distintos los seres, serán distintos los instantes que viven?

¿Si los instantes son uniformes, lo será la engañosa diversidad de los seres?

¿Si los instantes mueren, qué será de nosotros, su sumatoria?

Instante,  memoria del que pasó o anhelo del que no llega.

Los recuerdos son cadáveres del instante.

Una supernovela que narra un solo instante.

Una novela que no termina nunca.

Una novela que no comenzó jamás.

Toda su vida postergando el vivir que no es más que postergación de la muerte.

Los gatos saben el misterio del mundo pero como no hablan no pueden comunicarlo.

Si las leyes del universo no cambian a qué la mutación sin sentido del cambio.

¿Desdicha la del niño que no ha probado todo lo que ha de venir o la del viejo que ha probado todo lo que no volverá?

Se crean los bancos de instantes para ahorrar  excesos de momentos banales,  las desviaciones innecesarias, las esperas.

Los instantes congelados pagan intereses y son las décimas o centésimas de segundo de los records.

Nunca es el instante que queríamos vivir.

Siempre el que deseábamos está en otro sitio, otra serie, otra gaveta, otra corrupción del tiempo.

Y si el instante final anda perdido en el medio de todos y el instante inicial termina de último.

Combaten el Para Qué y el Por Qué sobre el campo de batalla del Para Nada.

Cuando chocan las agujas de la hora y el minuto cae el cadáver del segundo.

Desiertos son los cementerios de instantes que van dejando los relojes de arena.

El pensamiento muerto va dejando los esqueletos de las letras.

Para escribir todo sobre la vida deja sin vivir la vida.

Toda memoria es resistencia contra el cambio que es lo único que permanece en la memoria.

Adiós instante que más nunca veremos desde la eternidad venido a contactarnos hacia la eternidad partiendo del nunca más reencontrarnos.

Tendría  la eternidad quien fundara el Banco de los instantes perdidos.

Un segundo siempre es segundo de otro.

Dichoso quien logró congelarse en el único instante de dicha de su vida.

El instante existe por lo que trae, quien pudiera vivir un instante sin contenido tendría la eternidad.

¿Y si las esperas duran más que lo esperado?

¿Y si lo esperado no es lo que se espera?

¿Y si sólo se espera lo inesperado?

¿Y si se espera no esperar?

El secreto del mundo es constantemente encontrado y olvidado sistemáticamente.

De repente el universo empieza a simplificarse hasta la partícula única sin propiedades.

Acaba todo cuando nace una existencia que resume todas las existencias.

Tanto se piensa en la muerte, que no piensa.