Cuántas veces no habrás tenido frente a ti un plato con rollitos primaveras, alitas de pollo, calamares fritos o cualquier snack para picar y has pensado ¡qué bien me vendría ahora una salsita espesa como acompañante!

Las salsas pueden ser de muchos tipos, pero déjame decirte que en este tipo de platos las salsas picantes son las más deliciosas, pues le brindan a los aperitivos un sabor peculiar sin restarle valor a los suyos propios.

Si te gusta el picante, entonces debes intentar esta receta de Sweet Chili, que no es difícil y puedes conservarla en el frío para cada ocasión propicia. ¿Te embullas?

Ingredientes

  • 1 taza de vinagre de arroz
  • 1 taza de agua
  • 150 gr de azúcar blanca
  • 4 dientes de ajo (finamente picados)
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 1 cucharadita de pimienta de Cayena
  • 3-4 chiles rojos (finamente picados)
  • 1 cucharada de maicena
  • 2 cucharadas de agua

Preparación

  1. En una sartén de fondo grueso o antiadherente coloca el vinagre de arroz, el agua, el azúcar, los dientes de ajo, la salsa de soja y la pimienta de Cayena. Calienta a fuego bajo hasta disolver completamente el azúcar.
  2. Aumenta el fuego a medio-alto y deja que llegue a ebullición. Entonces, reduce la temperatura y deja que la salsa espese durante 5 minutos a fuego lento.
  3. Agrega los chiles rojos y mézclalos con la salsa. Deja que se cocinen también a fuego bajo por dos minutos.
  4. En un bol pequeño combina el agua y la maicena hasta formar una pasta suave. Añádela a la salsa. Revuelve bien hasta que se forme una crema homogénea.
  5. Luego, vas a cocinar la salsa a fuego lento por 5 minutos más, sin olvidar remover constantemente para evitar que se pegue en el fondo o se formen grumos.
  6. Si ves que la salsa aún no ha espesado tanto como te gusta, puedes dejarla unos minutos más, pero ten presente que las salsas espesan cuando se enfrían y te podría quedar un poco dura.
  7. En caso de que te suceda esto, basta añadir un poco más de agua fría, remover y cocinar unos segundos. Retira del fuego y deja que se refresque.
  8. Cuando la salsa esté fría, envásala en pomos de vidrio de tapas herméticas. Así se te conservarán mucho más tiempo. Guarda en la nevera para que uses la salsa todas las veces que te apetezca.