Los niños pequeños tienen la costumbre de llevarse cualquier cosa a la boca. Y la nieve puede ser una de las más apetecibles para ellos por su atractivo aspecto. Pero, ¿es peligroso para su salud que lo hagan? Un reciente estudio realizado por la Sapientia Hungarian University of Transylvania, en Rumanía, parece haber encontrado la respuesta. No lo hay siempre que sea muy fresca.

Los investigadores recolectaron diversas muestras de nieve y las analizaron para observar el nivel de partículas contaminantes que contenían. Y lo que descubrieorn es que aquellas que eran muy recientes (es decir recolectadas como máximo doce horas después de su caída), contenían un porcentaje muy bajo, de tan solo cinco partículas por milímetro. Pero a partir de ese período de tiempo, la cantidad de sustancias contaminantes aumentaba por docenas.

Eso significa que si un niño se traga un poco de nieve recién caída, no va a repercutir negativamente en su salud. Pero si hay que ser cuidadossos para evitar que coman nieve que lleve más de doce horas en el suelo. Eso sí, el resultado tampoco dice que comer nieve fresca sea saludable. Tan solo, que no supone un riesgo evidente para los pequeños.