Los años de secundaria pueden evocarnos toda clase de sentimientos. Desde la nostalgia de andar con los amigos y tardes de diversión hasta esos momentos en que nos sentimos fuera de lugar y desesperados por encajar. Lo cierto es que, según estudios, esta época sigue afectándonos, y quizás más de lo que imaginamos.

¿La época dorada?

Es posible que tus años de escuela no te dejen tranquilo. Este argumento va ganando cada vez más peso en el campo científico. De hecho, es en esta época que nuestro cerebro se encuentra en pleno desarrollo, según estudios realizados por el neurocientífico de la Universidad de Harvard Dr. Frances Jensen. Esto se traduce en que el procesamiento de información será crucial para años venideros. Tanto es así que es en ese momento de nuestras vidas que adquirimos patrones de conducta que se afianzarán en el futuro.

Nuestro cerebro no está maduro, pero funciona para captar todo lo necesario y alcanzar su máxima madurez. Este argumento, además, tiene sus bases en los resultados de estudios que han confirmado que durante la adolescencia tenemos mayor cantidad de materia gris, lo que nos hace más abiertos al aprendizaje, pero también más sensibles al entorno.

En este punto, vale destacar, entra en juego el factor de la popularidad y los roles que desempeñamos en nuestro grupo social. Es allí cuando relacionamos notoriedad con el éxito y nuestra parte animal lucha por sobrevivir en el entorno. Este proceso, además, pudo haber sido un poco complicado para algunos.

La otra cara de la moneda

Existe un lado más amable de la adolescencia. Por ejemplo, para la mayoría, es en esta época que se establecen lazos duraderos de amistad, a tal punto que esas personas se convierten en una especie de grupo primario de apoyo.

En el correr de los años, vemos todas estas experiencias con una perspectiva un poco más amable. Los errores y tropiezos nos ayudan a formarnos y prepararnos para las dificultades.

No hace falta regresar a esa época o evadirla, lo importante es recordar que todos somos seres humanos en constante aprendizaje y que cada etapa de la vida es valiosa.