Tener un bebé, amamantar y cumplir años, todo eso contribuye a la pérdida de elasticidad del colágeno, lo que deja una apariencia más flácida que firme. Pero puede ser también un problema de genética: si tu madre tiene los pechos caídos, tú tendrás predisposición para tenerlos así también.

No obstante, lo que poca gente sabe es que algunos hábitos cotidianos pueden contribuir a que los pechos se tornen más flácidos y caídos. Son los siguientes:

Abandonar la dieta

Cada vez que subes o bajas de peso y atraviesas el efecto rebote, los tejidos de la mama se ven afectados con ese tira y afloje y terminan quedando más sueltos y flácidos.

Ser fumador

Ni tus pechos están libres de los daños del tabaco. Cualquier cantidad debilita y envejece la piel, en la medida en que disminuye el flujo sanguíneo a la superficie de la piel.

No usar protector solar

Exponer tu piel a los rayos ultravioletas sin una capa de protección solar puede causar arrugas precoces en todo tu cuerpo.

Usar sujetadores que no sostienen

Despreocuparse de usar un sujetador deportivo o reforzado (principalmente durante la práctica del ejercicio físico) es uno de los grandes culpables de los pechos caídos. Mientras más se balanceen tus pechos, más se resentirá la piel de la mama y, consecuentemente, el colágeno.

Practicar ejercicios de alto impacto

Algunos especialistas defienden que el movimiento de sube y baja repetitivo que se da cuando corres o cuando haces algún entrenamiento de impacto semejante, puede conllevar una degradación del colágeno de la mama.