Una herida en el codo no es algo extraño en el caso de los niños. Es algo que les sucede continuamente mientras juegan. Pero la publicación BMJ Case reports recoge un caso especialmente llamativo. El informe se refiere a un niño de California que estaba explorando entre las rocas de una playa, cuando se hirió en el codo. Se trataba de una raspadura aparentemente inofensiva pero, al cabo de una semana, la herida no solo no se había curado sino que además se estaba agrandando.

Los padres del pequeño, pensando que podía estar infectada, lo llevaron al médico. Al examinar la herida, los especialistas descubrieron que se estaba formando un bulto, lo que parecía un absceso de pus. Peor, al sajarlo, comprobaron sorprendidos que se trataba de un caracol que había anidado en el interior del codo del muchacho, y que además estaba vivo.

El molusco en cuestión eran un ejemplar de Littorina scutulata, o caracol de mar. Pero, ¿cómo había llegado hasta ahí? Los médicos creen que el huevo se introdujo en el interior de la piel del pequeño cuando se hizo la herida,. Hay que decir que el niño resultó no ser aprensivo, y por ello decidió quedarse con el caracol como recuerdo de su curiosa aventura.