Una investigación concluyó que los niños que son más abrazados durante la primera infancia se vuelven adultos más empáticos, saludables, productivos y gentiles. La investigación comprobó que dejar llorar a los niños puede, de hecho, empeorar su desarrollo.

Según la profesora Darcia Narvaez, del Departamento de Psicología de la Universidad de Notre Dame, el cariño que reciben es fundamental en el desarrollo del niño. «Lo que los padres hacen en esos primeros meses y años realmente afecta el desarrollo del cerebro del bebé. […] Por eso todo lo que los bebés necesitan es cariño», dijo Darcia Narvaez.

Según la investigadora, los niños desarrollan mejor el sistema cognitivo cuando reciben abrazos y caricias. Sin embargo, si los padres dejan que lloren por mucho tiempo, el estrés es inmediato y este sistema no se desarrolla correctamente.

«En la adultez, las personas que no están bien cuidadas tienden a tener más estrés y también más dificultad para calmarse solas», explica Narvaez. El estudio analizó a más de 600 adultos y descubrió que aquellos que pasaron más tiempo en los brazos de su padres en la niñez, eran adultos con menos ansiedad y más saludables mentalmente.

La investigación concluyó que una infancia con cariño y mucho afecto determina la calidad de vida en la adultez. Y que demostrar amor y afecto a un bebé angustiado es muy importante para su desarrollo.