Cientos de millones de personas sufren depresión, ansiedad o ambas, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud. Según sus estadísticas, estos trastornos de la salud mental son la causa de discapacidad que a más personas afecta. Por eso, es importante conocer los detalles.

En este caso, el trastorno ansioso depresivo, como indica su nombre, combina los síntomas de la depresión y la ansiedad. También conocido como depresión ansiosa, este trastorno de la salud mental es un trastorno grave que debe se tratado.

1. Los síntomas al detalle

Cuando nos referimos a los síntomas de depresión ansiosa, solemos hablar de cansancio, miedo, tristeza o inquietud. Pero, ¿cómo se siente en verdad, en situaciones cotidianas?

Los síntomas van desde tener miedo de perder un examen y no tener ánimos de estudiar, hasta sentir ansiedad del desorden y no tener ánimos de ordenar, como indica en el sitio estadounidense BuzzFeed. Es decir, la depresión ansiosa combina la necesidad de hacer las cosas, con el desánimo que te impide hacerlas, un círculo vicioso que causa más ansiedad.

Entre otros síntomas, se encuentra querer salir con amigos para no perder la amistad, pero no tener ganas de salir; sentirse mal por estar soltero, pero no tener ganas de ir a citas o hablar con otras personas; y sentir que debes socializar con los demás, pero tienes miedo a salir lastimado.

2. Puede deberse a los químicos cerebrales

Generalmente, las enfermedades de la salud mental tienen una causa psicológica, como el miedo a fracasar o transitar un duelo. No obstante, en determinados casos se debe exclusivamente a un desorden químico en el cerebro.

A veces, la depresión está causada por la ausencia de dopamina, serotonina o noradrenalina. Estos son los neurotransmisores que, además de hacernos sentir bien, nos dan energía. Si esta deficiencia es lo suficientemente grande, puede causar depresión y ansiedad. En estos casos, el tratamiento suele estar basado en medicamentos antidepresivos.

3. Te afecta físicamente

Al tratarse de una enfermedad de la salud mental, muchas personas creen que este trastorno no afecta físicamente. Pero lo hace, desde dolores de cabeza, dolores musculares y contracturas, hasta náuseas, temblores y mareos.

Además, cuando el cuadro clínico se extiende en el tiempo, puede derivar en enfermedades cardiovasculares, como taquicardia o hipertensión, hasta enfermedades del tracto digestivo como la diarrea o el estreñimiento.